Cielo Prohibido | Forbidden Sky
A lo largo de muchas culturas, las plantas y los hongos sagrados se han utilizado históricamente para inducir estados proféticos y extáticos. Estas sustancias se describen mejor como enteógenos, un término que hace referencia a la experiencia de “convertirse en el dios interior”. A partir de tales estados, los individuos pueden obtener una visión de las causas de la enfermedad —ya sea comunal o individual— y lograr la sanación. En los últimos años, psicólogos en varios países han comenzado a incorporar los enteógenos a la práctica terapéutica, ya que la investigación ha demostrado su capacidad para profundizar la autoconciencia.
En la obra de León, las referencias a las drogas sirven sobre todo como un medio simbólico para cuestionar los órdenes sociales establecidos. El alcohol, por ejemplo, es una droga legalizada responsable de más de dos millones de muertes anuales en todo el mundo. Mientras tanto, otras sustancias que no causan muertes siguen prohibidas. Esta disparidad revela, en opinión de la artista, las diferentes funciones de estas sustancias: el alcohol adormece, mientras que ciertas plantas y hongos prohibidos despiertan. La conveniencia de mantener a las sociedades en un estado adormecido —solo estimuladas por la cafeína para trabajar, pero no para pensar— se convierte en parte de la crítica.
Igualmente significativa es su interrogación del término mismo “drogas” cuando se aplica a sustancias naturales que, en un uso medido, pueden fomentar profundas iluminaciones de la conciencia humana. Más bien podría llamarse medicina. León propone un enfoque abierto y desestigmatizado de estas sustancias, uno que prioriza sus dimensiones espirituales, terapéuticas y comunales, y que afirma el papel del arte en la redefinición de los debates sociales.
La obra destaca que los auténticos estados de plenitud no dependen de marcadores externos como la riqueza, las relaciones o el estatus social, sino que derivan de un vacío interior y el desapego de esas asociaciones. Múltiples caminos pueden conducir a esta fuente interior de felicidad: prácticas de introspección, meditación y el uso de enteógenos, que a veces se complementan entre sí.
Es esencial subrayar que el proyecto aboga por usos rituales y terapéuticos de estas sustancias, no recreativos e irresponsables. Estos últimos pueden de hecho producir efectos contrarios como depresión o paranoia, resultados opuestos a los profundos estados de conexión y claridad evocados aquí.
Across many cultures, sacred plants and fungi have historically been used to induce prophetic and ecstatic states. These substances are best described as entheogens, a term that refers to the experience of “becoming the god within.” From such states, individuals may gain insight into the causes of illness—whether communal or individual—and achieve healing. In recent years, psychologists in several countries have begun to incorporate entheogens into therapeutic practice, as research has demonstrated their capacity to deepen self-awareness.
In León’s work, references to drugs serve above all as a symbolic means of questioning established social orders. Alcohol, for example, is a legalized drug responsible for more than two million deaths annually worldwide. Meanwhile, other substances that cause no fatalities remain prohibited. This disparity reveals, in the artist’s view, the differing functions of these substances: alcohol numbs, while certain banned plants and fungi awaken. The convenience of maintaining societies in a numbed state—stimulated only by caffeine to work, but not to think—becomes part of the critique.
Equally significant is her interrogation of the very term “drugs” when applied to natural substances which, in measured use, can foster profound illuminations of human consciousness. It could rather be called medicine. León proposes an open, de-stigmatized approach to these substances—one that foregrounds their spiritual, therapeutic, and communal dimensions, and that asserts art’s role in reframing social debates.
The work highlights those genuine states of fulfillment are not contingent upon external markers such as wealth, relationships, or social status, but instead derive from an inner emptiness and detachment from those associations. Multiple pathways may lead toward this interior source of happiness: practices of introspection, meditation, and the use of entheogens, which at times complement one another.
It is essential to underscore that the project advocates for ritual and therapeutic uses of these substances, not recreational and irresponsible ones. The latter may in fact produce contrary effects such as depression or paranoia—outcomes at odds with the profound states of connection and clarity evoked here.
Cielo Prohibido
Forbidden Sky
Parque de los Periodistas Bogotá, 2025
Acrílico, pintura vitrificable sobre acrílico, y acero
Acrylic, vitrifiable paint on acrylic, and steel
Dimensiones variables
Variable dimensions
Cielo Prohibido
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Biblioteca Nacional de Bogotá, 2025
Acrílico, pintura vitrificable sobre acrílico, y acero
Acrylic, vitrifiable paint on acrylic, and steel
Dimensiones variables
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